El esquizoverso desde el living de Nekopirate, entre el deseo de desaparecer y ser vista.
Por José Joaquín Durán
El calefactor marca 20 grados. Parecen más. El aire se mezcla con el olor a cigarro impregnado en las paredes. Las ventanas están cerradas. Las cortinas, a la mitad, dejan un cuadrado hacia el exterior. Desde una esquina, una lámpara sobre la mesa ilumina la habitación.
—Uno tiene que adaptarse a los medios, a la tecnología, a lo contemporáneo— dice Constanza desde el sillón.
Apoya las manos en el pantalón de buzo negro. Lleva un chaleco color crema con un diseño oscuro y una bufanda-cuello. Está en calcetines y chalas de ducha. En internet es conocida como Nekopirate. Más de 17 mil seguidores en TikTok, más de 4 mil en Instagram.
—La Neko no existe —afirma—. Es ficción.

Al hablar, no mira a los ojos. Cumplió 29 hace unos días. El zumbido de la calefacción es sostenido. Está oscuro afuera en el barrio Bellas Artes.
El esquizoverso
—Auxilio, llamen a los pacos, me van a matar.
Eran alaridos de un streamer los que salían del departamento de Constanza. Fueron la réplica ante la irrupción del representante de otro grupo, cuya misión autoimpuesta era incomodarlo. Todo fue parte de un live en abril de 2026.
Después del incidente surgieron microdocumentales. También hubo memes, el streamer y Nekopirate retratados como el Joker y Harley Quinn. Si entrabas a Instagram podías ver algún reel con un remix del “auxilio, llamen a los pacos”.
Miles de visitas, miles de likes.
—Para todas las personas que trabajan en el espectáculo, en comedia, en la tele, y toda la gente que trabaja con su cara, incluida la farándula chilena, la moneda de cambio son las visitas. Incluido el esquizoverso.
Fuera del encuadre televisivo, los personajes y programas de internet generaron sus propios espacios. Los que dominan la escena avanzan en el “Torneo de Cell”. El esquizoverso tiene jerarquías. Nadie quiere ser el lolcow, personas «ordeñadas» para generar contenido que las ridiculiza.
—Constanza, ¿te identificas como lolcow?
—Si ellos quieren decir que soy lolcow, bien. Pero, según yo, el requisito para ser lolcow es no ser consciente de lo que estái haciendo… Que erí un estúpido no más, un weón frito que no sabe, que no sabe qué hace y la gente se burla de él.
—Veo dos clasificaciones. Los lolcow inconscientes son unos, pero hay otros lolcows que son bastante conscientes, si sabes a quiénes me refiero.
—Sí.
—¿Eres una lolcow consciente?
—Sí, muy consciente, obvio. Sí.
—¿Pero te acomoda la etiqueta o te incomoda?
—Me da lo mismo.
Constanza me pide un cigarro. Extiendo la cajetilla, ella toma uno y lo enciende.
—Hay intercambios incómodos en los lives.¿Cómo los vives?
—No sé, weón, es como que no, mira… porque a mí me gusta igual cuando estamos agarrando a alguien más para el webeo y no soy yo, de hecho, muchas veces yo salgo si me están agarrando mucho para el webeo. Es muy fuerte a veces y se ponen brígidos, weón, hay weás fuertes…
—El esquizoverso es un nicho de internet. Hay otros espacios que no son violentos. ¿Para qué estar el esquizoverso?
—Me gusta, es como un mosh pit virtual.
—¿Cómo lo haces para estar frente a oponentes de peso?
Junta las manos y mira fijo la pared.
—Tú vas, te preparas mentalmente y te subís… es un momento que tú sabís que se va a masificar, entonces igual tenís como que prepararte, ¿cachái? No sé, yo me curo o me drogo… o hago alguna weá para cambiar el estado mental. No me voy a subir sobria.

Diagnósticos en vivo
A fines de 2024, la cuenta de Instagram @psiconexsoc hizo un live con Constanza, a quien presentó como poeta y escritora diagnosticada con esquizofrenia paranoide. Tienen más de 47 mil seguidores. El video sigue arriba.
—No soy esquizofrénica, solo soy autista— dice. —Nunca va a ser realmente mi intimidad la que yo venda… siempre va a ser como, no sé… una proyección de una personalidad que no es tan genuina. Porque yo no voy a hablar con nadie que no conozca… es un masking.
—¿Cómo armaste el personaje de Nekopirate?
—Yo creo que… imitando muchas cosas que escucho, cosas que parecen divertidas. Es como un oficio. Me gusta la Vale Gut, me cae bien. Es chora, nadie se mete con ella.
—¿Y quién se mete contigo?
—Los mismos weones de los lives… llegan a mi casa, sin avisar… Mi roomie tiene que bajar y espantarlos, insultarlos. No sé. Mi deseo es protegerme…. toda mi vida me he sentido vulnerable, siempre como que me sentí pasada a llevar. No podía, no sabía cómo defenderme… por mi autismo.

Toma un alambre para amarrar el pan de molde. Juega con él.
—Como que los hombres son muy acosadores. Desde muy chica que a mí me acosan mucho, como que yo no sé poner el límite, ¿cachái?… Y me acuerdo de un profe mío del colegio que vendía hierba.Un día se metió a mi casa y me empezó a presionar: «oye, déjame hacerte un masaje, déjame hacerte un masaje». Y yo no sabía cómo defenderme. Le decía que no, le decía que no, le decía que no, ¿cachái?… igual me terminó tocando.
Constanza tiene un ecosistema de blogs en los que escribe sobre ella desde el 2016. Admite que algunas cosas las inventó, otras no. No aclara cuáles. Anota que cuando era niña su familia se mudó de Concepción a Los Ángeles, después de Los Ángeles a China y luego volvieron a Chile. Decía sentirse a la intemperie y abandonada.
Mueve la pierna. Rebota, una y otra vez.
—Me abandonaron un poco, un poco harto… me fui muy chica de la casa, a los 18. Me puse a trabajar de muy chica. Me expuse a todos los peligros de la vida. Entonces, desde un principio sentí que el mundo era muy hostil.
Un gato de apenas meses salta al sillón. No le ha puesto nombre aún. Ella lo toma y lo acomoda sobre el pantalón de buzo.
—Constanza, en el mismo blog hablas de un ambiente hipersexualizado en la casa de tus padres. ¿A qué te referías?
—Es que ellos como que me obligaron a aprender de eso… Se exponían sexualmente frente a mí, me hacían leer libros de sexo, ¿cachái? como que no sé por qué me presionaban para saber de su vida sexual, weón, muy enfermos mis papás, muy enfermos. Yo creo que me hicieron mucho daño.
—¿Y desde qué edad fue eso?
—Desde muy chica. A los 4 años ellos ya me estaban hablando de sexo, ¿cachái?
Líder del futuro
La publicación de Duoc UC lleva más de 120 reacciones en LinkedIn. Es de diciembre de 2025. En ella celebran a la estudiante de Analista Programador Computacional que ganó la “Beca Fundación Luksic: Más Mujeres en STEM”.
—Fue una luz de esperanza que me impulsó a seguir luchando por mis sueños— comentaba la estudiante.
Es Constanza y está en una sala de clases. Posa a la cámara con un libro y un lápiz. El caption de la publicación destaca a una “líder del futuro”.
—Y lo seré, ah, espérate no más.
Fuma y aspira el humo. Las cenizas caen sobre el sillón.
—¿Cómo te ha ido en la carrera?
—Bien, pero tuve que congelar… tengo que volver pronto.
—También tuviste un paso por Letras en la Universidad de Chile, ¿o no?
—Sí, un tiempo… Ahí aprendí lo que tenía que aprender. Yo creo que por eso me va bien ahora… porque la literatura es la base del entretenimiento.
Dice que vuelve en cinco segundos. Regresa con un pito. Lo enciende y comienza a fumar. Está familiarizada con la farándula. Es medio hermana de una figura activa en reality shows y panelista de un programa del espectáculo.
—Ella siempre me decía “es que tú eres más intelectual, Constanza”. Así como diciendo que yo soy fea, que ella era la bonita y yo soy la inteligente. Pero fue poco lo que hablé con ella. Si algo envidio de mi hermana es que es bonita, muy bonita… yo no sé si soy tan bonita como ella…
Constanza es baja y delgada. Tiene la tez blanca y el cabello castaño, áspero. Lleva tatuada una luna menguante en la cara.
—¿Decidiste ser parte del reverso de la farándula tradicional de tu hermana?
—Sí, sí. Fue como una anti-ella, igual bacán.
—La farándula del esquizoverso no tiene un botón que diga “apagar”. ¿Cuál es el final del guion?
—Mira, yo estoy recién partiendo mi carrera artística. Pretendo hacer muchas más cosas, pero no de este estilo. Esto ya no me importa tanto.
Se pasa la mano por el cabello. Luego por la nariz.
—¿Pero tu carrera artística no había empezado antes?
—Sí. O sea, yo creo que hice mi debut a los 19 con mi revista, luego hice mi verdadero debut la primera vez que me hice viral. Esa fue la primera vez que vi números y lo sentí. Fue como pegarme un saque, weón.
Vuelve a encender el pito.
—Desde ese entonces que la wea no me deja. Estoy dos años piola, luego me vuelvo a meter internet porque me aburro…
—¿Todavía estás en el ciclo activo?
—No, yo creo que estoy volviendo a bajar. Me voy a hacer mi vida, tengo que estudiar, quiero conocer a alguien, no sé. Esto no es compatible con una vida normal.
—¿A quién te gustaría conocer?
—Ah, bueno, no sé, alguien que me de paz, con quien la pase bien, weón. También está la weá de que los weones me endiosan, ¿cachái? Y no me gusta eso. Weón, si soy una persona normal, estoy llena de defectos.
—Pero esa persona va a saber de tu personaje Nekopirate, y lo que hay en internet sobre ti, ¿qué piensas de eso?
Se acomoda en el sillón.
—Tendré que encontrar una persona a la que no le importe, porque igual no la voy a encontrar, así como estoy ahora… Ya como que tengo un apellido culiao a mi nombre ¿Quién soy, weón? ¿Quién soy…? Qué terrible, qué terrible.


Toma su celular. No lo había usado durante la conversación. La luz de la pantalla brilla en su cara. Se mezcla con la iluminación violácea de la ampolleta sin pantalla del techo.
En el chat los comentarios se multiplican y las voces de los usuarios se superponen.
Le preguntan qué está haciendo. Después la insultan.
Nekopirate los insulta de vuelta.
Y sonríe.
El calefactor sigue clavado en los 20 grados y las colillas desbordan el cenicero.

